¿Improvisas o planificas tu novela?

20 Mar

En Taller de los Libros sabemos bien que una de las grandes diferencias entre escritores se establece entre aquellos que planifican completamente su novela antes de empezar a escribirla y aquellos otros que prefieren dejar que los personajes vayan creando la historia a medida que escriben.

Cada uno de estos dos planteamientos tiene sus ventajas. Los “planificadores” saben desde el principio a dónde se dirigen y eso facilita que lleguen a su destino. Sin embargo, un plan o guión demasiado rígido puede impedirles aprovechar las muchas ideas y personajes que surgen durante el proceso de escritura. Los “improvisadores”, en cambio, tienen una flexibilidad absoluta para conducir su novela por derroteros imprevistos. Pero el precio que pagan por esa libertad es que muchas veces acaban metiendo su novela en un callejón sin salida del que no saben como salir y es muy frecuente que abandonen la escritura.

Para los escritores principiantes, en Taller de los libros recomendamos planificar, aunque una vez se adquiere práctica en el arte de escribir, puede seguirse lo que dijo E.L. Doctorow: “escribir una novela es como conducir un coche por la noche. Sólo se ve hasta donde iluminan los faros, pero se puede recorrer así todo el trayecto”.

Grandes escritores han reconducido novelas enteras al entrar en escena un personaje que ha capturado su imaginación. El caso más espectacular, aunque poco conocido, es el de Melville y su Moby Dick. Melville tenía la intención de que uno de los protagonistas de Moby Dick fuera un hombre llamado Bulkington. Seguramente Bulkington estaba llamado a ser el gran lobo de mar del libro. Si relees los primeros capítulos verás que Melville se esfuerza especialmente por crear expectación a su alrededor. Pero resulta que Bulkington desaparece tras el primer día de navegación. ¿Qué sucedió para que Melville perdiera el interés por el que iba a ser su protagonista? Pues que durante el proceso de escritura descubrió a otro personaje llamado Ahab. Y Ahab se quedó la novela y la llevó dónde quiso. Y el pobre Bulkington, para alegría de todos los lectores que han disfrutado con Moby Dick, quedó como un personaje secundario que por no dar no dio ni nombre a una cadena de cafeterías.

En el otro bando están aquellos que han trazado un plan, lo han ejecutado y han seducido a millones de lectores. Entre los ejemplos más recientes se cuenta J.K. Rowling, que esbozó la historia entera de Harry Potter antes de empezar a escribir. Tenemos la suerte de haber podido acceder a una de las hojas de esos esquemas que hizo antes de escribir la novela. Esta hoja en concreto se trata de los capítulos 13 a 24 de Harry Potter y la orden del Fénix. Aunque está en inglés, se ve claramente como Rowling planificó la acción capítulo a capítulo y se aseguró de preparar de antemano la evolución de los temas principales a lo largo de la obra. Aquí tenéis el documento:

Seas “planificador” o “improvisador”, en el Curso de Escritura Creativa de Taller de los Libros te ayudamos a dominar las herramientas de la narración y la escritura. Si estás interesado, ponte en contacto con nosotros en info@tallerdelibros.com para reservar tu plaza.

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